Veinte jóvenes se quedaron con la toga y el birrete puestos, sin poderse graduar como técnicos y profesionales en una institución de educación superior de Barranquilla, porque no los dejaron entrar a su ceremonia de grado. A los muchachos les negaron el acceso al hotel donde se realizaba el acto por no contar con su esquema de vacunación contra el Covid-19.
Los ilusionados candidatos a grado llegaron a las puertas del hotel para cumplir con la meta que se trazaron cuando empezaron sus estudios en el Centro Inca, obtener su título. Pero lo que encontraron fue la negativa de los porteros a dejarlos entrar, por no cumplir con el requisito de la vacunación.
Padres de familia y los mismos jóvenes imploraron por que les dejaran ingresar a su grado, pero nada valió. La ley se impuso al deseo de festejar el momento. No hubo lágrimas que sirvieran para hacer cambiar de opinión a los porteros del sitio.
Algunas madres se quejaron porque no les avisaron que debían presentarse al grado con el esquema de vacunación completo, aunque bien es sabido que desde el 14 de diciembre esto es obligatorio en todo el país para este tipo de actividades con público.
Así las cosas, el grupo de jóvenes se quedó, como dicen popularmente, “con los crespos hechos”.
Cabe mencionar que en Barranquilla, al igual que en el resto del país, es obligatorio presentar el carnet de vacunación o el certificado digital de vacunación con esquema completa para ingresar a eventos sociales y de ocio.