Un amotinamiento en la Penitenciaría El Bosque de Barranquilla, registrado a las 7:10 de la mañana de este viernes, volvió a poner en el centro del debate la crisis estructural del sistema penitenciario en la ciudad. La confrontación se produjo durante un operativo de registro en el pabellón que alberga a integrantes del grupo delincuencial ‘Los Costeños’, donde 112 internos se opusieron a la intervención de las autoridades.
La requisa tenía como objetivo incautar elementos prohibidos (celulares, tarjetas SIM, drogas y armas blancas), pero la resistencia derivó en disturbios que incluyeron la quema de colchonetas y un incendio dentro del penal. Tras encender las alarmas, varias unidades del Cuerpo de Bomberos acudieron al lugar y lograron sofocar las llamas.
Según las autoridades, la tensión venía escalando desde la mañana del jueves, cuando un operativo policial previo en el mismo pabellón provocó la inconformidad de los reclusos.
La Procuraduría General de la Nación confirmó que realizó una inspección inmediata al centro de reclusión y, tras una mesa de trabajo con su directiva, alertó sobre “situaciones críticas de hacinamiento y presuntas falencias en el cuerpo de custodia e infraestructura”. El organismo de control solicitó un informe detallado de lo ocurrido, instó a revisar los protocolos internos y advirtió sobre la limitada capacidad de reacción del personal ante emergencias, lo que incrementa el riesgo de motines o intentos de fuga.
El hacinamiento en El Bosque es alarmante: un informe de la Personería Distrital de Barranquilla, con corte al 3 de julio de 2025, revela que en este penal de mediana seguridad hay 1.487 internos, más del doble de su capacidad para 640, lo que representa un 232% de sobrepoblación.