Fonsequeros denuncian que cementerio local no tiene espacio para albergar más difuntos

Los habitantes indican que el nuevo cementerio debe contar con bóvedas en pisos o urnas de cemento y cumplir con todas las exigencias que rigen en Colombia.

La Guajira
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Hace más de medio siglo la población de Fonseca no era ni la tercera parte de lo que es hoy, pues ya son más de 35 mil habitantes entre propios y foráneos, razón de peso para que la comunidad denuncie que el actual cementerio no es suficiente para albergar a los futuros difuntos del municipio.

Un morador del sector comentó que las bóvedas existentes no dan abasto, “ya las alturas permitidas para la construcción vertical de bóvedas llegaron al límite y conseguir un espacio en una bóveda es casi imposible, si no la conseguimos prestada toca alquilarla a una familia en particular”, dijo.

A esta problemática se suma que el camposanto se encuentra ubicado en medio de la población, ya que en otrora quedaba en la periferia, pero la expansión del municipio lo ha dejado casi en el centro.

Para los habitantes de la ‘Villa de San Agustín’, el nuevo cementerio debe contar con bóvedas en pisos o en urnas de cemento, pero sobre todo cumplir con todas las exigencias y estándares que rigen las normas en Colombia.

Otras personas señalan que la administración municipal podría pensar en una alianza público-privada, tal como lo hace el Gobierno nacional cuando los recursos del Estado son pocos o mínimos para una inversión de gran impacto como esta.

Damelis Pitre, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Las Flores, señaló que “nosotros estamos en conversación con el alcalde y la Secretaría de Gobierno para que el manejo del cementerio lo hagan las acciones comunales de los barrios Gómez Daza y Las Flores, ya que estamos en los límites, y sí necesitamos otro cementerio en vista que el municipio ha crecido”.

Por su parte, María Álvarez, residente del sector, aseveró que además de un cementerio nuevo se necesitan personas con sentido de pertenencia, “estamos pasando por muchas anomalías, no hay una celaduría permanente y hace falta la canalización de las aguas que salen del cementerio y atraviesan las calles del sector”.

A su vez, Lilia Ester Vanegas Robles explicó que en el camposanto no hay iluminación, falta seguridad y se están robando las lápidas, “han profanado tumbas, esto es inaceptable para la comunidad”, puntualizó.

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