El servidor público se va, pero los hechos quedan.
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Cierro casi tres años como secretario de Gobierno de La Guajira. No escribo para hacer un inventario de vanidades, sino para cumplir con algo que considero un deber: contarle a la gente qué se hizo con la confianza que se nos dio. El servidor público se va, pero los hechos quedan, y son los hechos los que deben hablar.
Fueron años difíciles para el departamento. Nos tocó gobernar en medio de la presión del crimen organizado, de una conflictividad social que no da tregua y de un Estado central que muchas veces miró hacia otro lado. Aun así, creo que dejamos bases firmes en diálogo social, en seguridad, en empleo y en atención a los más vulnerables.
Diálogo social
Empiezo por el diálogo, porque gobernar La Guajira es, ante todo, atender el conflicto a tiempo. Fortalecimos la Unidad de Diálogo Social, que hace de La Guajira el único departamento del país con una instancia de este tipo. Llega a tiempo a los conflictos entre comunidades, empresas e instituciones y convierte la protesta en una mesa con compromisos verificables. Debe quedar institucionalizada: el diálogo no es una concesión, es política pública.
Seguridad con articulación
Pero el diálogo no basta frente a quienes eligen las armas, y la seguridad fue el frente más álgido. Trabajamos de la mano con la Policía, el Ejército, la Armada y la Fiscalía, en una relación de confianza que resistió los momentos más duros. Desde 2024, la fuerza pública ha incautado en La Guajira más de 10 toneladas de cocaína y una cantidad similar de marihuana, recursos que hoy no financian muerte en nuestros municipios.
El mayor desafío fue la proliferación de grupos armados y delictivos organizados que se disputan nuestro territorio, atraídos por la costa y la frontera como corredor del narcotráfico, el contrabando y la extorsión. Esa disputa explica buena parte de los homicidios. No callamos: reclamamos de forma permanente al Gobierno nacional y mantuvimos una posición crítica ante la paz total, que les dio a estos grupos tiempo para crecer y en territorios como el nuestro se tradujo en más control armado y no en más paz. Respaldamos cada solicitud de apoyo y de aumento del pie de fuerza, y con la Fiscalía abrimos puntos de atención en Fonseca, Riohacha y Dibulla para incentivar la denuncia.
Empleo guajiro
Mi mayor satisfacción es la mesa de empleabilidad de la Ordenanza 575 de 2023. Desde 2024 se superan los 10.000 empleos en las empresas que llegaron al departamento, con prioridad para la mano de obra calificada y no calificada y para los bienes y servicios guajiros. Es desarrollo que se queda en La Guajira.
Un gobierno para todos
Fortalecimos los Centros Vida y entregamos prótesis dentales, sillas de ruedas y bastones a nuestros adultos mayores. Más de 3.000 familias recibieron conexión intradomiciliaria de gas, porque no es justo que a estas alturas haya guajiros cocinando con leña. Acompañamos el deporte con el IRDG, las consultivas afro, la población LGTBI, los asuntos religiosos, la población con discapacidad y el sistema de responsabilidad penal para adolescentes.
Organizamos los comités contra la trata de personas con la Universidad de La Guajira, activamos el Consejo de Paz y las mesas de víctimas, atendimos las alertas tempranas de la Defensoría, asesoramos la elección de más de 400 juntas de acción comunal y respondimos desde gestión del riesgo a sequías, inundaciones y vendavales.
Como presidente del Consejo Superior de la Universidad de La Guajira acompañé la aprobación de 15 programas nuevos, entre ellos ingeniería en Inteligencia Artificial, ingeniería de Energía, Gastronomía, Música y dos maestrías. En Corpoguajira apoyamos la declaratoria del Distrito de Manejo Integrado de los humedales Matua. Y en el Hospital Nuestra Señora de los Remedios hicimos acompañamiento y vigilancia a una transformación que incluye su remodelación total por más de 90.000 millones de pesos.
Lo que intenté ser
Más allá de las cifras, me voy con la tranquilidad de haber procurado actuar con rectitud. Abrí la puerta del despacho a quien la tocó, sin preguntar por su color político. Preferí decir verdades incómodas antes que callar por conveniencia, incluso cuando eso significó contradecir al Gobierno nacional. Asumí los errores como propios y los aciertos como del equipo.
Aprendí que el poder público es prestado y que la autoridad no se impone: se gana escuchando, cumpliendo la palabra y estando presente cuando las cosas se ponen difíciles. San Agustín decía que la medida del amor es amar sin medida; yo creo que la medida del servicio es servir sin cálculo.
Gratitud
Agradezco de manera especial al señor gobernador Jairo Aguilar Deluque, mi hermano y amigo, por la confianza depositada en mí y por darme la oportunidad de servir desde una cartera tan exigente. A mi equipo de la Secretaría de Gobierno, mujeres y hombres que madrugaron conmigo, que atendieron emergencias a deshoras y que nunca dijeron “eso no me toca”: este balance es de ustedes.
Pero primero, y por encima de todo, le doy gracias a Dios, que me sostuvo en los días más duros. Y a mi familia, a mi esposa y a mis hijos, que pagaron con ausencias el precio de mi vocación. Ellos saben cuántas cenas, cuántos domingos y cuántas noches le entregué a este trabajo. Su paciencia fue mi fortaleza.
Me despido del cargo, no de La Guajira. Soy fonsequero y guajiro, y llevo esta tierra en la piel y en la conciencia. Desde donde me encuentre seguiré trabajando por ella, porque el compromiso con el territorio no tiene fecha de vencimiento. Gracias, Guajira, por permitirme servirte.