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Movilidad, civilidad y moralidad

Nos sirven para conocer nociones, reglas y prácticas.

Imagen de referencia / La civilidad no nace con las personas, se forma culturalmente con costumbres, educación y tradición.

Nos sirven para conocer nociones, reglas y prácticas.

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Tres formas, medios y fuentes de  aprendizaje que no deberían ignorar ni dejar a un lado la enseñanza de cátedra alusiva a los citados temas que de mucho nos sirven para conocer nociones, reglas y prácticas de comportamientos técnicos y de rutina relacionadas con estudios y labores, concatenada con hábitos sociales que muchas veces exceden a la tolerancia y buenas costumbre en relaciones interpersonales y de masas, tendientes a educar sin tapujo para efecto de prevenir hechos cuestionables y alteraciones sociales que enciendan la violencia por actitudes intolerables  terminadas en desgracias, cuando pueden evitarse con reflexiones, consejos, entendimientos y compresiones en forma civilizada desactivando tormentas y neutralizando malestares.

La civilidad es la cualidad de comportamiento personal relativo a respeto, cortesía y cumplimiento de normas básicas sobre convivencia en busca de facilitar armonía colectiva de manera amable y cordial, respetando personas, instituciones, autoridades públicas, espacios y bienes compartidos. Igualmente compartir prácticas de urbanidad, civismo y sociabilidad ejemplar como saludar, ceder el paso, respetar las señales en tránsito, mantener un tono moderado y no arrojar basura en las calles y lugares públicos. La civilidad es compatible con la empatía,  los modales, la cortesía e interacción personal en consideración a la forma de tratarnos con dignidad. También supone colaboración y participación solidaria en el apoyo de las necesidades y a favor del bienestar social.

La civilidad no nace con las personas, se forma culturalmente con costumbres, educación y tradición que se originan en los hogares, en primer lugar, y en segundo lugar, en establecimientos educativos con orientaciones básicas, profundizando conocimientos, sustanciales y prácticos para una buena formación humana en personas jóvenes sobre variedad de temas y asuntos. Aprender modales domésticos de urbanidad, como los de comportarse en una mesa para el consumo de alimentos, en planteles educativos, recreativos y lugares públicos donde acuden o visiten. También constituye civilidad el mecanismo de asociación, organización y unión para apoyo y cooperación mutua, relacionada con actividades y servicios de emprendimiento, impulsos de desarrollos urbanísticos, defensas colectivas de derechos e intereses relacionados con bienes públicos.

La movilidad es la forma o acción de moverse las personas, animales y vehículos. Las personas inician la movilidad a partir de gateos y los primeros pasos, para soltarse a caminar, muchas veces antes de cumplir el primer año de vida. Fortalecen las extremidades para impulsar carreras y el juego infantil. La movilidad dinamiza y articula de manera estimativa las operaciones humanas y mecánicas con desplazamientos personales, traslados de bienes, labores de grupos y masas en los ejercicios en común de actividades y servicios. La movilidad es un factor inherente con la vida natural, humana y animal, concatenada y conectada con la rotación diaria de impulso, cada 24 horas, en 365 días de un año.

La movilización está regulada por normas legales complementadas con señales de tránsito, que se clasifican en reglamentarias, preventivas, informativas y transitorias, las cuales se distinguen por los colores rojo, amarillo, azules y salmón, de forma geométrica redonda o circular y de octágono, con bordes rojos, fondos blancos. Otras, las preventivas, tienen fondo amarillo, con símbolos y letras negras.

También constituyen una señal de tránsito los semáforos, con tres colores de luces, símbolos y algunas flechas. Igualmente se fijan avisos indicativos reflectivos en el suelo. La regulación compromete las distintas modalidades de transportes de tracción animal y mecánica, que transitan por las vías públicas y privadas abiertas al público. Los vehículos de transportes se clasifican en terrestre, férreo, aéreo, marítimo y fluvial. Los de tracción animal son objeto de erradicación por el maltrato de sus poseedores o dueños con el mal uso de animales domésticos. Gradualmente han sido sustituidos por vehículos mecánicos. Es importante aprender a conocer, distinguir, relacionar y diferenciar las distintas señales de tránsito, las cuales debemos respetar porque ellas orientan el tránsito en las vías, reglamentan la circulación, estacionamientos y nos previenen de los peligros.

La moralidad tiene su origen en la cultura religiosa, filosófica, política y de costumbres, dependiendo de tradiciones territoriales, amalgamada con criterio, concepto, opinión y adoctrinamiento, relacionada con valores, respeto mutuo, responsabilidad, honestidad, buena fe y razonamiento que deben prevalecer y conservar en una sociedad compartida que permite entender y diferenciar acciones positivas de negativas en relaciones personales, individuales y colectivas, direccionadas y orientadas mediante el sistema educativo, implementación de conductas sanas e inofensivas, que no causen daños ni perjuicios a los demás seres. En la moralidad se distingue y diferencia lo bueno de lo malo, valorando la dignidad y buena conducta.

La ética se ocupa de la conducta humana, a diferencia de la moral, en cuanto a fundamentación de principios y deberes relativos a reflexiones y críticas racionales de lo que se considera correcto e incorrecto, conforme al consecuencialismo de virtudes frente a comportamientos y acatamientos de disposiciones normativas  que reglamentan procedimientos de operaciones y prohibiciones de manera particularizada, diferenciando origen, función y nivel de aplicación, en diferentes campos como el  profesional, empresarial, comercial, ambiental, militar, deportiva, estudiantil, etc.

El peor enemigo de la ética es la corrupción, seguida de la codicia, avaricia, engaños, estafas y las especulaciones entre otros. Donde más prolifera la corrupción es en las autoridades públicas, con mínima excepción. Los elegidos mandatarios no llegan a gobernar sino a apropiarse en robos de partidas presupuestales durante cuatro años para terminar el período enriquecido. Quienes deben investigar, controlar y sancionar con castigos, se transforman en encubridores y cómplices, beneficiándose de los hechos ilícitos que investigan. De ahí que vivamos al garete y al abismo, en una nación prostituida en delincuencia polarizada e insegura por falta de ética en operaciones administrativas, judiciales, disciplinarias y penales. Por la carencia de controles de las autoridades competentes, estamos expuestos a acciones delictivas cuyos actores cazan oportunidades para explotarlas tanto en lo público, como en lo privado.

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