La paz social está lejos de la paz civil

Opinión
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Si sabemos mirar la violencia, no sólo la exterior en la sociedad como las guerras, los motines, los conflictos nacionales, sino también la nuestra, tal vez seremos capaces de trascenderla.

La violencia ha sido un problema muy complejo, pues por siglos y siglos hemos sido violentos, las religiones en todas partes y en todas las épocas han tratado de domarla, pero ninguna de ellas ha tenido éxito. Este problema de la violencia, ¿está aquí o allí? ¿Quiere usted solucionar el problema en el mundo exterior, o está indagando la violencia misma tal como se personifica en usted?

Necesitamos comprender la violencia no como una idea, sino como un hecho que existe en el ser humano. Hemos experimentado la violencia en la cólera, la violencia en nuestros apetitos sexuales, violencia en el odio, creando así enemistades, violencia en los celos, etc. ¿Quién no la ha experimentado? ¿Quién no la ha conocido? Es nuestra obligación comprender este problema en su totalidad, no meramente un fragmento: el que se manifiesta en la guerra, en las masacres, en el secuestro, en el hostigamiento hacia los demás, sino esta agresión en los seres humanos, de los cuales formamos parte.

La violencia no consiste simplemente en asesinar a otro. Hay violencia cuando usamos una palabra dura, cuando hacemos un gesto para echar a un lado a una persona, cuando obedecemos por miedo. De manera que la violencia no es sólo la matanza organizada en el nombre de Dios, de la sociedad, de la patria, de un partido, de una ideología. Sino que la violencia es mucho más sutil, más honda. Y nosotros debemos investigar las verdaderas profundidades de la violencia.

Cuando usted se señala a sí mismo como cristiano, musulmán. Budista, protestante, liberal, conservador, de derecha, de izquierda, europeo, americano u otra cosa, está actuando violentamente. ¿Sabe por qué eso es violencia? Porque se está separando de la humanidad restante. Cuando uno se aparta de otros por motivo de nacionalidad, creencia o tradición, surge la violencia. Por eso los humanistas nos han dicho con gran acierto, que para intentar comprender la violencia un hombre debe despojarse de esas mezquindades, y que uno de los más grandes escollos se debe a que siempre estamos presos en esos lazos fatales.

Pero la pregunta que hemos propuesto es: ¿es posible erradicar la violencia en nosotros mismos? ¿Es posible a un ser humano que viva en cualquier sociedad, echar psicológicamente la violencia fuera de sí mismo? Si es posible, el mismo proceso producirá una forma diferente de vivir en este mundo. Es una realidad que hemos aceptado la violencia como una forma de vida. Ahí tenemos dos espantosas conflagraciones mundiales que nada nos han enseñado, excepto levantar más y más barreras entre los seres humanos. Ahí está la violencia y lo que es peor, multiplicada. Algunos, a fin de liberarse de la violencia, han usado un concepto, un ideal y piensan que teniendo ese ideal de lo opuesto a la violencia se pueden desembarazar del hecho pero la realidad cruda es que seguimos siendo violentos.

Y así hemos tenido un sinnúmero de ideales; todas las tesis políticas, económicas y los mismos libros sagrados están llenos de ellos: sin embargo, aún somos violentos; entonces, ¿por qué no bregar con la violencia misma, olvidándonos de todo ideal o proyección mental? Al fin y al cabo, el hombre realmente serio, a quien le urge descubrir qué es la verdad de la violencia, no tiene proyección mental alguna; vive sólo en lo que es.

Cuando alguien nos inspira aversión u odio, éste es un hecho aunque parezca terrible. Si se mira, si se examina completamente, el hecho cesa. Pero si se dice: “No debo odiar, debo tener amor en mi corazón”. Entonces viviremos en un mundo hipócrita con patrones dobles.

¿Cuántos miles de muertos más debemos sepultar todavía? ¿Cuántos cientos de personas mutiladas más debemos ver por las minas "quiebra patas"? ¿Cuántos miles de familias más: deben sufrir con la tragedia del conflicto qué no ha acabado? ¿Cuántos miles de bebés huérfanos más deben padecer? No se sabe. Lo que sí se conoce es que hasta el momento la paz ha sido inaccesible, está lejos de concebirse en nuestro país. Mientras las ideologías primen sobre los intereses de la nación la paz no será posible. La paz social está lejos de la paz civil.

h1baquero@hotmail.com

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