La Guajira no está para improvisaciones

Opinión
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A un poco más de cuatro meses para que se termine el mandato de los actuales mandatarios regionales, ya están en la mesa las barajas de candidatos para las próximas elecciones en Colombia.

Están nuevamente en juego gobernaciones, asambleas, alcaldías y concejos municipales. Por supuesto, en el departamento de La Guajira, ya los candidatos están en las calles, son conocidos en todos los pueblos y muchos ciudadanos tienen identificados quienes son los más opcionados candidatos para alcanzar los primeros cargos administrativos del Departamento.

Con la llegada de esta época se debe recordar de donde venimos para saber a dónde vamos a llegar. Del 2012 a la fecha han pasado por el Palacio de la Marina 12 personas ocupando el primer cargo administrativo, más de un gobernador por año. Por mucho que se quiera no hay administración que soporte tantos cambios; por mucho que se quiera, la continuidad de la ejecución de los proyectos no se da de forma adecuada.

El sonajero político está haciendo bastante ruido en el Departamento, hay actualmente participación de muchos candidatos, jóvenes y adultos, con una preparación académica interesante, con experiencia laboral en lo público y privado, con reconocimiento en la nación por su desempeño profesional. En la práctica, esto último los hace ver como personas con los méritos suficientes para aspirar y merecer la participación en la administración pública.

Por otro lado, han aparecido nuevamente candidatos, algunos con reparos en sus hojas de vida, hablan no muy bien de ellos en los municipios y parecen interesados en sacarnos del letargo de la pobreza, desigualdad y la muerte. Hay otros candidatos, quienes creen que porque ayudaron al gobernante de turno en un proyecto, o porque participaron en la campaña pasada y tuvieron cierta representatividad, se merecen todo. No fueron ni concejales, ni diputados, nunca han sido secretarios de despacho, no tienen ningún mérito que los haga sobresalir sobre los demás ciudadanos, pero se creen con el derecho de ser llamados doctores, y por ende se los dueños de los primeros cargos dentro de los gobiernos municipales y del Departamento.

La Guajira y sus municipios, no se pueden dar el lujo de elegir durante los próximos 4 años personas en sus más importantes cargos de representación pública y administrativa a ciudadanos sin la preparación académica necesaria, sin la experiencia laboral y mucho menos, sin relaciones en el Gobierno departamental y/o nacional. No se puede dar el lujo, por el afán de la renovación política, de ingresar a personas que lleguen a hacer experiencia laboral dentro del gobierno, esa improvisación sin quererlo puede causar el retraso y el aprovechamiento de oportunidades, e incluso puede ser una puerta abierta a la ya conocida corrupción.

La falta de formación académica, la falta experiencia laboral y la falta de relaciones, deben ser tres factores determinantes con los que, se debe medir a una persona que aspira a cargos públicos, se deben mirar con lupa, analizar con detalle para tomar las mejores decisiones. La formación académica es fundamental para saber qué va a hacer; la experiencia laboral, para saber cómo se hace; las relaciones en la nación o en la Gobernación para adelantar los procesos de ejecutoria de proyectos de manera ágil y eficiente.

Hoy lo realmente cierto es que La Guajira no aguanta un año más de improvisación, la educación, el cambio de modelo económico, la salud y el desarrollo del Departamento, no admiten un año más de espera, se deben tomar decisiones ya, y la voz de todos los ciudadanos debe ser tenida en cuenta en estos procesos.

jolmedoavila@gmail.com

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