RAP Caribe: del centralismo bogotano al barranquillero

Opinión
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Existe un dicho popular en nuestra jerga cotidiana y pueblerina que dice: “Salir de Guatemala para meternos en Guatepeor”.

A decir verdad es un juego de palabras, que significa paradójicamente, para el presente artículo que al adherirnos a la RAP Caribe, podríamos salir de una situación mala, para meternos en una peor. En otras palabras sería que La Guajira se saldría del centralismo bogotano, para recaer en el centralismo barranquillero.

La Región Administrativa y de Planificación del Caribe -RAP Caribe-, es el primer paso que constituye la Constitución de 1991 en los artículos 306 y 307 y los artículos 10 y 30 de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (Loot) 1454 de 2011, para que los entes territoriales cabalguen hacia la descentralización. Esta figura asociativa permite consolidar la responsabilidad de identificar, planificar y gestionar recursos para la ejecución de proyectos de impacto regional que ayuden a reducir las desigualdades que existen entre el centro del país y los territorios.

Hay que ser un poco analítico para observar y revisar hacia dónde va la constitución de la Región Administrativa de Planificación del Caribe -RAP Caribe-, lo que se vislumbra es un populismo regionalista, para posicionar un proyecto político regional que está abanderado por quienes hicieron trizas el Corpes Costa Atlántica, si se revisa a conciencia, allí podemos ver a los que fueron directores del Corpes durante su existencia y quieren seguir manejando la región.

La RAP permite gestionar, óigase bien gestionar recursos de regalías o del sistema general de participaciones para los proyectos en general de infraestructura y competitividad de las regiones en este caso de la Región Caribe. Ese discurso de que a través de la RAP los entes territoriales obtendrán mayores recursos es mentiroso, y es eso lo que han venido sosteniendo los impulsores de este modelo de autonomía, lo que en realidad es que esos mega proyectos de la Costa Atlántica serán ejecutados con la gestión de los recursos de las regalías que se generan en la Guajira y el Cesar en mayor proporción y con recursos del sistema general de participación. Aunándose a esto que la RAP Caribe no recibirá recursos del presupuesto general de la nación para sostenimiento de la burocracia que se creará, por el contrario, son los departamentos los que deben destinar recursos al sostenimiento de la RAP.

Las regiones tienen ahora la tarea propia de enfrentar los retos de infraestructura y competitividad, tratando de hacer lo posible por atraer capitales a sus territorios por medio de una gestión eficiente. ¿Creen ustedes que los departamentos del Atlántico, Magdalena y Bolívar harán gestión eficiente para buscar recursos para los proyectos importantes para la Guajira? No estamos ni tibios, esta es otra afrenta a nuestro territorio.

Este proyecto desdice de ser un verdadero proyecto de autonomía e integración regional para el fortalecimiento de la identidad cultural y social de la región Caribe. Lo que aquí se puede percibir es la desaforada ambición de la clase política del Atlántico, del Magdalena y de Bolívar de realizar sus anhelados megaproyectos con recursos de las regalías de La Guajira y el Cesar por las explotaciones de Carbón y gas en sus territorios.

Pero lo triste del asunto no es la ambición de esas clases políticas costeñas, que ya nos tienen acostumbrados a sus amañadas propuestas, sino la pasividad y el desparpajo de nuestra clase dirigente. Nuestra clase dirigente no ha sido capaz de estar de frente al pueblo. No ha sido capaz de defender los intereses de La Guajira, al ver a las claras que esa es una forma de hacer centralismo regional para estar dependiente de Barranquilla.

jumazaro@hotmail.es

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