La concentración de poder en una sola persona

Opinión
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"El Estado soy yo": dijo Luis XIV para definir quién era el Estado en Francia en aquellos tiempos del siglo XVII y XVIII.

Luis XIV es el mayor referente de los Monarcas Absolutistas.

El Absolutismo Monárquico fue un Régimen Político, de gobierno entre los siglos XVI al XVIII, un periodo intermedio entre la Edad Media del Oscurantismo del Pensamiento parecido al nuestro en el Oscurantismo Político y la Autoridad del Clero a la Edad Moderna; donde su característica más importante es la Concentración de todo el Poder Político en las manos de un Monarca, un gobernante; eso fue en Europa en los años de 1500 al 1800, pero en nuestra tierra en nuestro tiempo todavía se siente.

Fue una época en Europa donde el Rey gobierna sin más restricciones que su propia voluntad; como en nuestro tiempo una obra, un proyecto, una política pública la decide el gobernante de turno, quien decide qué es lo que hay que hacer con los recursos, que es el dinero que nosotros pagamos para que nos construyan, planifiquen nuestra ciudad, municipio, calidad de vida en bienestar; esa es la función institucional de los impuestos, para eso los pagamos, los de corte nacional regresan a nuestras entidades territoriales con una investidura de un nombre rimbombante de transferencias nacionales, que son entregados según el número de ciudadanos residentes en ellas, son entregados según nosotros para nosotros, para invertirlos en nosotros en salud, educación, saneamiento básico, que garanticen y eleven nuestro nivel de vida; más los que nosotros le pagamos a nuestros municipios que se llaman ingresos propios que también deben invertirse en bienestar.

En nuestro tiempo en el pueblo tenemos la concepción que nuestros gobernantes son los dueños de los municipios, departamentos y muchos de ellos actúan como autócratas democráticos; teniendo en cuenta que la palabra autocracia significa: "El poder por sí mismo" o "El poder por propia mano", es decir que todo el poder del Estado se concentra en un gobernante que lo emplea para mantenerse gobernando.

La característica principal de una autocracia es la concentración de los poderes en una sola persona, que puede sostenerse de muchas formas; pero en el caso nuestro es la falta de fuentes de trabajo, que se concentran en el Estado como la máxima fuente de trabajo y la inconsciencia política, que más que una mentalidad es una cultura que viaja en el tiempo desde los tiempos del fondo de gratificaciones, donde no se piensa para elegir sino que aflora la necesidad del momento, la cuestión es vender el voto, lo cual es un delito que se paga con cárcel; que en nuestro tiempo en la era de las telecomunicaciones es fácil tener la evidencia mediante un audio o video del acto del hecho.

Por eso son importantes aquellos bienaventurados que tienen consciencias de las sociedades donde conviven, porque ellos tienen consciencias de como cambiarla, transformarla de sus necesidades a su bienestar.

Algo característico de los autócratas es el culto a su personalidad, como la consciencia es que todo el poder reside en él, las personas le rinden veneración como una deidad o santo; claro como construyen sociedades de necesidades donde su única fuente en el caso nuestro es su ayuda y la de su grupo de seguidores, ahí radica su sometimiento de parte de sus comunidades y se van perpetuando en el poder salen, regresan, gobiernan en cuerpo ajeno; lo importante es que el poder este en sus manos y como las comunidades se acostumbran a esa clase de prácticas, le parecen normal, naturales se convierten en su cultura política y la llaman la verdadera política y no existe consciencias de cambio; por eso es bueno un lapicero luz que escriba como lámpara encendida en este oscurantismo en que vivimos.

Absolutismo Monárquico era la expresión de esa forma de gobierno donde los súbditos estaban conscientes de que la única y soberana autoridad era el Monarca Absoluto, los mismos que en nuestros tiempos en nuestra tierra.

Aquí es donde radica el lenguaje que se hable en las comunidades, que es lo que crea mentalidad y está a su vez cultura y a la vez esta legitimidad, que es más importante que la legalidad, porque si una comunidad cree que algo es legítimo no lo ve ilegal; en nuestra tierra sobra mucho de esto y esa es la mentalidad que navega por muchas consciencias de nuestra gente principalmente sobre qué es política y cómo se hace; esa es la cultura del atraso, creemos que el progreso está en lo individual y no en lo colectivo.

El pensamiento del absolutismo es descrito en una famosa frase que todavía es contemporánea con nuestro tiempo: "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo"; todos votan para el bienestar del pueblo pero todo queda en el bienestar de su gobernante y las migajas para sus séquitos que se conforman.

También radica en el miedo a cambiar de bando, fíjense que muchos que le compran el voto dicen que ellos no cambian porque son correctos y serios, donde llega el poder de la ignorancia y no son conscientes que al vender el voto son deshonestos con las comunidades donde conviven, porque gracias a ellos, además cometen un delito que da cárcel; se le deben el eterno destino de sus pobreza; ellos son los primeros corruptos que deben pagar cárcel igual que los políticos.

La importancia del lenguaje, es a él al que se le debe todo el desarrollo de una elección; si el lenguaje es que la política solo se hace con plata y no con propuestas, ¿quién está dando más dinero, especies, mercadito?, ¿quién lo compra más caro?; si ese es el lenguaje, esa es la consciencia y estamos perdidos como siempre, porque ganando hemos perdido, porque hemos elegido a un autócrata que se cree el dueño del municipio y como decía el ‘Cacique’: "Y los demás somos sus arrendados".

Por eso es importante comenzar a encender esas pequeñas bombillas que como Alva Edison nos dejó la Constitución del 91, de la descentralización administrativa y presupuestaria de las entidades territoriales desde la nación hacia las regiones y de las regiones hacia sus comunidades; de la participación ciudadana que hoy gracias a la Ley 1757 con sus Mecanismos y políticas públicas de participación ciudadana; de los acuerdos programáticos entre candidatos y comunidades, de la co-administracion entre Estado-comunidad; de la Ley 1551 y los presupuestos participativos entre el Estado-comunidad; de la Ley 746 de la Acción Comunal entre el Estado y las comunidades; si usamos este lenguaje para crear nuevas mentalidades para una nueva cultura política, creadme que vamos a encontrar el camino verdadero hacia nuestro desarrollo y progreso; no es la consolidación de autocracia, es con la consolidación de democracia en nuestro tiempo en su segunda fase: la democracia participativa.