Hipocondría Digital o Cibercondria

Salud
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El internet y especialmente las redes sociales se han convertido en una especie de consulta médica extraoficial, lo que se conoce comúnmente como Doctor Google.

La mayor preocupación es que muchas personas que navegan por la red buscan curas, milagros y otras pseudociencias para su tratamiento y lo que es peor, confrontan el diagnóstico de su médico y creen en lo que leen desautorizando el tratamiento que ha sido ordenado.

Hoy en día se está hablando de la cibercondria o hipocondría digital, para describir el comportamiento de una persona que no sólo tiene la inquietud por padecer una enfermedad, sino que, además, busca de forma obsesiva información médica en Internet sobre sus síntomas o los que cree sufrir para comprobar si se deben a una enfermedad grave. La mayoría de las definiciones resaltan dos aspectos: ansiedad excesiva por la salud y la búsqueda repetida en línea de información médica que en realidad exacerba esa ansiedad.

Las actitudes más frecuentes de los "cibercondriacos" ante el Doctor Google son:

1. Intentan auto diagnosticarse: si buscamos "por qué me duele la cabeza" encontramos cerca de 27.800.000 de resultados. Aunque en la primera página sale como fuente de referencia Medlineplus (servicio de información en línea provisto por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos), encontramos conceptos como tumor cerebral, meningitis o hidrocefalia como posibles causas. De lo anterior se desprende que, aunque Internet es una fuente de información muy rica, leer constantemente sobre síntomas y enfermedades puede provocar situaciones de angustia. Muchas pacientes llegan a la consulta preocupados, ya que previamente se han auto diagnosticado gracias a internet, lo que en parte dificulta la tarea del médico, que tiene que convencerlo de lo contrario

2. Automedicación: Una vez creen que han detectado el problema, el siguiente paso es intentar encontrar una solución. Según explican los expertos, un 73% de personas se consideran capacitadas para auto medicarse y 8 de cada 10 personas mayores lo hacen. Los medicamentos más utilizados son los antigripales, analgésicos y los relacionados con los trastornos digestivos. Hay falsas creencias muy arraigadas entre la población, que causan graves problemas, como, por ejemplo, la idea que los antibióticos sirven para tratar los cuadros gripales y otras infecciones virales.

3. Consultan el síntoma para ir más allá: A veces, con una búsqueda general, no es suficiente y los pacientes con ansiedad por la enfermedad necesitan tener información mucho más detallada. Enocasiones sucede una situación contradictoria: a pesar de la preocupación por una posible enfermedad grave, en lugar de buscar asistencia sanitaria, se prefiere el autodiagnóstico y la automedicación y esto puede resultar muy peligroso.

El autodiagnostico y la automedicación es uno de los riesgos de este trastorno.

 

Hay que tomar conciencia de lo difícil que es hacer un diagnóstico acertado sólo con la descripción de síntomas. Si es problemático para un médico experimentado hacerlo, sin la realización de una historia completa incluidos el examen físico y la ayuda de estudios de laboratorio, para el internet será un imposible riesgoso.

Nota: Internet ofrece una gran cantidad de información sobre salud que puede ser útil, pero nunca reemplazará la valoración profesional de un médico."El doctor Google informa, pero no diagnostica, no trata, ni hace seguimiento al paciente".

Prevención y manejo de la cibercondria:

La información sobre salud es muy sensible y si no se saben seleccionar correctamente páginas webs de confianza y fuentes fiables, los resultados obtenidos pueden generar confusión, ideas erróneas o sesgadas, e incluso, se pueden dar por válidas informaciones falsas y engañosas o ser víctima de una estafa.

La tecnología y el internet son necesarios al 100%, tanto para los pacientes como para los médicos; sin embargo, es conveniente establecer un "filtro" para orientar a los pacientes y esta es la tarea del médico.

En este sentido, es de mucha ayuda tener en cuenta recomendaciones para ayudarlo a navegar de forma segura y responsable en páginas de internet con contenido sanitario.Antes de auto diagnosticarse y peor, antes de auto medicarse consultando primero al Dr. google, tenga en cuenta lo siguiente:

1. Fuente de información: En Internet puede encontrar contenidos sobre salud de gran utilidad que le ayudarán a complementar otras informaciones y a orientarse, pero también toneladas de basura.Es conveniente mantener una actitud crítica ante la información sobre salud en Internet para detectar mensajes confusos.

Si de todas formas decide buscar sus síntomas en algún motor de búsqueda, solo revise aquellos sitios confiables: En primer lugar, respecto a la autoría de los contenidos, la página debe ofrecer información clara sobre el autor o los autores de la información que contiene, para ello de incluir un apartado llamado “Acerca de” o “Quiénes somos” donde figure la información sobre los autores, su especialidad médica, su filiación (dónde trabajan), etc.Además, los contenidos de la página han de ser recientes, estar actualizados y la información que ofrece no ha de tener ánimo de lucro ni fines comerciales.

Las fuentes más confiables de información de salud son las identificadas con las siguientes URL: Agencias de gobiernos(.gov), Instituciones educativas, como una escuela, colegio o universidad (.edu) ylas organizaciones sin fines de lucro (como grupos profesionales; sociedades científicas, médicas o de investigación; grupos de defensa) identificadas como (.org)

2. Consulta profesional: Ante cualquier duda sobre la información obtenida en Internet y antes de tomar decisiones, consulte un profesional del área de la salud o concretamente a su médico u odontólogo de confianza.

3. Vigilancia: Desconfíe de productos infalibles, curas milagrosas, remedios secretos, etc., así como de promociones y rebajas para obtener tratamientos.

4. Uso de datos personales: Antes de facilitar a través de Internet información personal y especialmente sobre su salud, debe conocer y comprender qué uso se hará de ella.

5. Precaución con los chats: Valore los términos de uso y cláusulas legales antes de utilizar el correo electrónico que ofrecen algunas webs o de participar en chats y foros.

6. Pagos seguros: Asegúrese que las transacciones son seguras antes de hacer cualquier pago. El navegador debe mostrar un candado verde cerrado.

7. Compra de medicamentos: Recuerde que está totalmente prohibido vender medicamentos que requieren receta médica por Internet.

8. Notificación de los fraudes: Si detecta un fraude en una web o eres víctima, notifíquelo a las autoridades.

9. Infórmese, pero no se auto medique: está bien que busque información en internet para ampliar la que su médico le dio, pero no para reemplazarlo y mucho menos para establecer usted mismo un tratamiento.