A propósito del Día del Periodista

Editorial
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Hoy se celebra en el país el Día del Periodista, y nada más justo que reconocer ese trabajo diario que siguen realizando en medio de las dificultades propias del oficio como las amenazas, intimidación, falta de acceso a información, entre otros.

En el caso de La Guajira, el trabajo de los periodistas ha sido fundamental para la denuncia de temas que tienen que ver con la contratación, actuaciones de funcionarios públicos que no cumplen con su deber, la muerte de los niños por desnutrición y otras situaciones que son investigadas por las autoridades competentes.

Es decir, se sigue cumpliendo con la tarea, y de alguna manera hemos  contribuido al crecimiento de ciudades como Riohacha, cuando exigimos a través de nuestros aportes periodísticos a los mandatarios de turno que cumplan con el trabajo que les corresponde.

Por esa noble tarea, por ese apostolado diario, es justo ese reconocimiento a todos los compañeros periodistas de este Departamento que seguimos  trabajando sin descanso, demostrando responsabilidad y honestidad en el ejercicio.

Es también el llamado a las autoridades que ejercen poder, para que reconozcan la labor de quienes informan, y les permitan ejercer la tarea sin tener que llegar a ciertas intimidaciones o agresiones que desafortunadamente siguen creciendo en La Guajira.

De acuerdo a la Fundación para la Libertad de Prensa –Flip–, el año 2018 fue el más violento contra la prensa colombiana en esta década. Es el año en el que se presentaron más agresiones contra la prensa desde 2006, cuando la Flip comenzó a hacer un registro anual con categorías complementarias al asesinato de periodistas. Dentro de los 477 casos que registró la Flip se destaca el asesinato de los tres trabajadores del diario El Comercio a manos del ‘Frente Óliver Sinisterra’ en Colombia, tras ser secuestrados en Ecuador.

En el informe se destaca también que la cifra de ataques que registró la Flip, que representa un incremento del 53% con relación al 2017 y del 120% con relación al año anterior, es un indicativo de que la violencia contra la prensa colombiana está lejos de ser un asunto del pasado.

Secuestros, hostigamientos, amenazas, obstrucciones a la prensa, eliminaciones de material periodístico, acoso judicial, violencia de género, exilios y desplazamientos internos impidieron que los periodistas del país pudieran desarrollar su labor libremente.