Una celebración tranquila

Editorial
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La celebración este dos de febrero de la Virgen Nuestra Señora de los Remedios en Riohacha, congregó en la catedral que lleva su nombre a sus más devotos fieles en contraste con la poca cantidad de público que en años anteriores se observó en la plaza Padilla por la visita del expresidente Álvaro Uribe, del presidente del momento y otras personalidades de la vida política del país.

En esta oportunidad los feligreses lograron disfrutar de una fiesta más tranquila, toda vez que hubo acceso a la catedral sin ningún tipo de restricción, lo que demuestra que la presencia de reconocidas figuras de la vida pública altera de alguna manera la celebración de la fiesta religiosa, considerada una de las más importantes para el riohachero.

Los precandidatos a la Gobernación de La Guajira y la Alcaldía de Riohacha, acompañados de sus seguidores, participaron de la fiesta de la Virgen y se encomendaron a ella con suplicas de triunfo para las elecciones del mes de octubre.

A pesar de que en los últimos años la fiesta de la Virgen de los Remedios ha estado rodeada de más interés por los votos que por la fe religiosa, la constante critica de esos fieles que permanecen en el tiempo han logrado preservar la devoción hacia la patrona de la ciudad.

Los precandidatos se concentraron en diferentes sitios después de participar de la procesión con la imagen de la Virgen, intentando llegar a acuerdos para ir avanzando en una campaña que se muestra interesante por los pactos entre sectores pero también por quienes quieren seguir en el poder sacrificando los intereses de una comunidad que sigue esperando un mejor bienestar.

Deberían los precandidatos en un acto de amor por La Guajira y por la ciudad, detenerse para pedirle con fe a la Virgen de los Remedios que los ilumine para tomar la mejor decisión de si siguen o no en este proceso electoral, que requiere realmente de unos candidatos con la suficiente capacidad para poder gobernar y administrar el Departamento y el Distrito.

Es hora de lograr consensos sin acuerdos por debajo de la mesa, para que los caciques electorales permitan una competencia sana, lejos de la desinformación y de enlodar el trabajo del otro.

Los guajiros deben recuperar la confianza en el quehacer político así como se mantiene la fe en el Todopoderoso, para que se les permita ejercer un voto libre y consciente en las elecciones del mes de octubre cuando se elegirá en el país nuevos gobernadores, alcaldes, diputados y concejales.

La crisis institucional de estos últimos años debe llamar la atención de quienes le hacen el juego a aquellos que  quieren seguir en el poder a pesar de las culpas por lo que está pasando con La Guajira y Riohacha, cuyo crecimiento social y económico se detuvo en detrimento de su población que sigue sin gozar de una mejor calidad de vida.