Renace el edificio de la antigua Aduana: Alcaldía distrital lideró jornadas para su recuperación

Desde el pasado 15 de febrero, la antigua casa de la Aduana volvió a ser escenario de eventos culturales.

La Guajira
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En abril de 1995, la Alcaldía de Riohacha puso en marcha por primera vez una política cultural pública en el municipio, dando al servicio de la comunidad el Centro Cultural Enrique Lallemand y la biblioteca Denzil Escolar. La sede escogida para ello fue el antiguo edificio de la Aduana.

A partir de esa fecha, el vetusto edificio devino el centro cultural por excelencia de la capital guajira. Sus instalaciones, en efecto, se convirtieron en espacio de una intensa y variada actividad artística y cultural. Un despacho de la corresponsal de El Tiempo, Nilva Rodríguez Pastor, de diciembre de 1997, se refiere a esa gestión en estos términos:

“Durante tres años las puertas del Centro Cultural Enrique Lallemand y la biblioteca Dencil Escolar estuvieron abiertas a todas las manifestaciones culturales de la región. La biblioteca realizó más de 200 eventos, a los cuales asistieron cerca de 20 mil personas, además ha sido un escenario abierto a los niños y a los ancianos”.

Unos años después, sin embargo, el Centro Cultural Enrique Lallemand y la biblioteca Denzil Escolar fueron desmantelados sin fórmula de juicio por la administración de turno. Se inició así el proceso de deterioro del edificio que le dio albergue a estas dos entidades.

La última vez que se tuvo noticia de alguna actividad en sus instalaciones fue para mal: el edificio de la Aduana se había convertido en bodega para guardar las carretillas decomisadas a los vendedores ambulantes por voluntad (o mala voluntad) de uno de nuestros alcaldes.

Huéspedes incómodos

En esas circunstancias, cuando Astrid Herrera Gómez asumió la Dirección de Cultura distrital por decisión del alcalde Juan Carlos Suaza Movil, en enero pasado, se encontró con un espectáculo deprimente: el edificio de la Aduana –donde funcionan las oficinas de esta dependencia– era un auténtico muladar infestado de ratas, murciélagos y cientos de palomas que al parecer lo habían recibido en “comodato” de manos de su antecesor en el cargo. Es decir, todo lo que vio a su alrededor fue incultura, desolación y abandono.

Y como no estaba dispuesta a despachar en semejante ambiente, se dio a la tarea de poner la casa en orden. Para ello contactó a un grupo de trabajadores de la empresa de aseo local que durante 15 días realizó una limpieza a fondo del edificio. Al final de la jornada, la sufrida cuadrilla de Interaseo –que ignoraba la existencia de este “basurero satélite”– llenó un contenedor de basura.

Seguidamente adelantó gestiones ante entidades afines y logró acondicionar el salón principal del edificio –un auditorio rectangular con capacidad para cien personas cómodamente sentadas– e inició el poblamiento cultural del bien inmueble. Sus esfuerzos habían encontrado oídos receptivos.

¡Renace la esperanza!

El 15 de marzo de 2019 el antiguo edificio de la Aduana volvió a ser escenario de un evento cultural y artístico de alto nivel. La cita fue atendida por cerca de 70 personas, entre pintores, periodistas, gestores culturales, músicos, escritores, que después de mucho tiempo se reencontraban con la vieja casona donde tantas alegrías habían vivido en el pasado.

Ese día, en efecto, el Fondo Mixto de Cultura de La Guajira –que, atendiendo una solicitud de la directora de Cultura distrital, Astrid Herrera Gómez, acondicionó el salón y contrató al curador Eusebio Siosi–, presentó el acta de selección del IV Salón departamental de artes visuales de La Guajira ‘Artes plásticas contemporáneas’ en el marco de la convocatoria del Programa departamental de estímulos a la creación 2018

‘Jóvenes al escenario’.

“Este espacio hay que recuperarlo para el arte, para la vida”, dijo el gerente de esa entidad, Fredy González Zubiría, al dar apertura al evento, mientras que Herrera Gómez agradeció el apoyo del FMCu para la meta que se ha trazado, esto es, posicionar nuevamente la casa de la Aduana como centro cultural de la ciudad.

Y a fe que el primer paso en esa dirección ha sido muy afortunado, pues desde ese viernes luminoso están expuestas en el salón principal del menospreciado edificio la obra de los 6 artistas guajiros que resultaron ganadores o finalistas de la convocatoria citada, lo cual puede posibilitar una toma de conciencia institucional y ciudadana frente a la importancia de una edificación que está incluida en la lista de bienes patrimoniales del Distrito y que el próximo 2020 cumple 120 años.

Ahora bien: el encuentro del 15 de marzo fue también una oportunidad de excepción para mostrar las bondades del hermanamiento entre las instancias culturales para optimizar su oferta institucional y, por esa vía, satisfacer en mejores condiciones las necesidades espirituales de la comunidad.

Como, por demás, lo establece la normatividad cultural del país que creó el Sistema Nacional de Cultura, el cual está conformado por el Ministerio de Cultura, entidades y oficinas culturales territoriales, los Fondos Mixtos para la Promoción de la Cultura y las Artes (instancias) y los espacios de participación, es decir, los consejos de cultura (Decreto 1589 de 1998).

Con este hecho se ha iniciado en firme la recuperación de una de las edificaciones más emblemáticas de la capital guajira, una empresa que seguramente contará con el apoyo decidido del alcalde Juan Carlos Suaza.

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